Tal vez no todos los irapuatenses lo sepan, pero el templo de la Tercera Orden guarda en su interior y a más de cuatro metros bajo tierra, más de 200 urnas de casi dos siglos de antigüedad.
La urna más antigua data del año 1830.
Durante cada uno y dos de noviembre, el Templo de la Tercera Orden mantiene abierta una pequeña puerta, la cual esta ubicada justo en el suelo donde los sacerdotes ofrecen misa y que conduce hacia una estrecha escalera que baja a más de cuatro metros, ahí se encuentran urnas de hace dos siglos que fueron colocadas mientras el templo lo iban edificando.
El olor a humedad, como a tierra mojada, es lo primero que se percibe al bajar las escaleras, este cuarto sin luz natural y sólo cuatro paredes con restos humanos en su interior es lo que hay abajo del templo, pues de acuerdo con Manuel Antonio Manriquez, sacristán del templo, asegura que la urna más vieja debe ser del año 1830.
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Algunas urnas están abiertas, incluso algunas otras fueron exhumadas y en su lugar, fueron dejados los restos de piedra, permitiendo que los curiosos puedan asomarse en su interior para saber cómo es que guardaban los cuerpos.
Sin embargo, las personas pensarían que estas urnas están en abandono, pero no es así, ya que cada año acuden sus familiares a dejar flores y veladoras, pues incluso hay urnas recientes o que fueron renovadas para que luzcan más presentables.
Las personas pueden visitar las urnas que permanecen abajo de la Tercera Orden, ahí pueden adentrarse a conocer uno de los misterios que guarda el templo y pocos lo saben, pero sólo durante dos días cada año.